
Palabras de la Viceministra de Relaciones Exteriores Anayansi Rodríguez Camejo en ocasión de la celebración del Día de África. MINREX, 24 de mayo de 2019.
Compañero Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político y Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Compañero Marcelino Medina González, ministro interino de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.
Compañero Juan Carlos Marsán Aguilera, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
Excmo. Sr. Mohamed Hisham Gamal Eldien Shuair, embajador de la República Árabe de Egipto, país que ostenta la presidencia pro témpore de la Unión Africana.
Excmo. Sr. Abel Coelho de Mendonça, Embajador de Guinea Bissau y Decano del Grupo Africano del Cuerpo Diplomático acreditado en Cuba.
Hermanas y hermanos Jefes de las Misiones africanas acreditadas en Cuba,
Distinguidos invitados,
En Cuba, el Día de África no es una fecha que pase inadvertida. Por el contrario, es momento propicio para celebrar y reconocer, a todo lo largo y ancho de nuestro país, la herencia y la presencia africana.
Y es motivo de gran orgullo para nosotros conmemorar un nuevo aniversario de la constitución, el 25 de mayo de 1963, de la Organización para la Unidad Africana. La OUA nació en un momento clave de la historia del continente, marcado por el inicio y consolidación de las luchas anticoloniales y por el renacer de una identidad y una conciencia continental que desde entonces la acompañó y cristalizó en su heredera histórica: la Unión Africana.
A lo interno, han sido importantes los logros alcanzados en estos 56 años en materia de integración regional, concertación política, intercambio comercial y cooperación en disímiles campos, así como en la lucha por superar el subdesarrollo, contra la expoliación de sus recursos naturales y humanos y por alcanzar la justicia social y la paz.
La adopción de la Agenda 2063 es un ejemplo para el mundo de cómo encarar los retos del desarrollo sostenible a largo plazo mediante la ejecución de programas socioeconómicos de gran impacto.
Pero estos 56 años han significado también el posicionamiento, cada vez más sólido, de África en el escenario internacional. Es para nosotros motivo de orgullo ver que hoy la Unión Africana continúa consolidándose como un actor clave a nivel mundial, que habla con voz propia y que se ha convertido en punto de referencia, motor impulsor y líder en la defensa de las posiciones de los países en desarrollo. ¡El mundo ya no puede ignorar a África! Y ese reconocimiento constituye un acto de justicia no sólo para los países de ese continente, sino para todas las naciones del Sur.
Distinguidos invitados,
Durante su intervención en la Cumbre de Paz Nelson Mandela, realizada en la sede de las Naciones Unidas en septiembre de 2018, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó, y cito: “Lazos de sangre unen a Cuba y a África. La herencia cultural del continente africano en la idiosincrasia de los cubanos es innegable. La cultura y los mejores valores de sus pueblos nutrieron al nuestro”. Fin de la cita.
Cuba y África están unidas por fuertes lazos forjados en una historia común de lucha y de anhelos compartidos. Ningún otro pueblo en el mundo contribuyó tanto a forjar la nación cubana como el pueblo africano.
De África heredamos el espíritu de lucha, la fuerza ante la adversidad y el amor por la libertad que caracterizan al pueblo cubano hoy. De África, la nación cubana también heredó la nobleza, la sabiduría, el humanismo, la sensibilidad, la alegría y el espíritu de resistencia.
Miles de africanos, traídos a Cuba por la fuerza como esclavos, y sus descendientes se unieron a nuestras primeras luchas por la independencia como combatientes a lo largo del siglo XIX.
África ha tenido y sigue teniendo una poderosa influencia en nuestra cultura y ha desempeñado un papel decisivo en la formación de nuestra nacionalidad.
Por estas y muchas otras razones África se convirtió en parte esencial de nuestra historia. Y por eso jamás dudamos en extender nuestra solidaridad a los pueblos de ese continente y en contribuir, modestamente, a forjar su independencia y su desarrollo. Miles de combatientes, trabajadores de la salud, maestros, entrenadores deportivos y otros especialistas de las más diversas ramas han cumplido misiones en las naciones africanas. Y lo han hecho honrando un elemental deber de solidaridad e internacionalismo con nuestros hermanos, saldando así una parte de nuestra deuda histórica con África.
Estimados invitados,
No es posible hablar de nuestros vínculos con África sin mencionar la figura inmensa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Fidel convirtió la solidaridad con otros pueblos en una cualidad esencial de la Revolución cubana y nos enseñó que la lucha por la justicia social no tiene fronteras. Esas enseñanzas son el espíritu que sustenta nuestros sentimientos de hermandad hacia los pueblos africanos.
Y podemos afirmar con total convicción que esos sentimientos han sido recíprocos. Nuestras relaciones político-diplomáticas continúan consolidándose; se han producido innumerables visitas de alto nivel en ambos sentidos y las acciones de cooperación se desarrollan satisfactoriamente. África ha apoyado a Cuba de manera permanente en muchos temas sensibles en el ámbito internacional. Particularmente decisivo ha sido el respaldo unánime a nuestra batalla contra el bloqueo económico, comercial y financiero.
Ese importante apoyo cobra mayor importancia en los momentos actuales, en que el gobierno de los Estados Unidos ha recrudecido la hostilidad directa contra Cuba y las acciones de intimidación a terceros países, en su empeño por doblegar a nuestro pueblo, propósito que jamás conseguirá. Y en estas nuevas batallas estamos seguros de que África estará a nuestro lado.
Hermanos y hermanas africanos,
Los cubanos tendremos siempre en nuestros corazones las innumerables muestras de amistad, solidaridad y apoyo que hemos recibido de ustedes, de los pueblos que representan. Jamás se borrarán de nuestra memoria las muchas páginas gloriosas que hemos escrito juntos en el empeño por cumplir los sueños de los padres fundadores de nuestras naciones.
Con el pensamiento puesto en ellos; y también en Carlota, la esclava africana rebelde que fue símbolo de las primeras luchas por la libertad en Cuba; y en todos los cubanos caídos en honrosas misiones internacionalistas, renovamos nuestro firme compromiso con las nobles causas de los pueblos africanos y nuestra voluntad de continuar acompañándolos en sus luchas, sus sueños y sus esperanzas.
¡Viva la amistad inquebrantable entre los pueblos cubano y africano!
Muchas gracias.
(Cubaminrex)

