Asdrúval

No hicimos nada extraordinario, solo ser consecuentes con lo que nos inculcaron las generaciones que nos precedieron y responder como se esperaba de nosotros.

  • Palabras del Secretario General del Comité UJC, Asdrúval de la Vega González, en el acto de distinción "Jóvenes por la Vida" entregado a un grupo de trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, acto en que le fue conferida al Minrex la distinción "Centro por la Vida". 11 de diciembre de 2020. 

Estimado Ministro, distinguidos invitados:

Queridos Jóvenes por la Vida:

2020 será un año que nunca olvidaremos… Recuerdo la primera vez que escuché hablar de un virus, agresivo y contagioso, que había surgido en China. Entonces lo vi muy lejano, como seguro les pasó a muchos de ustedes.

De repente, se hicieron frecuentes las noticias sobre la rápida propagación de la enfermedad, la incapacidad de los sistemas de salud para enfrentar la crítica situación sanitaria y, en general, los efectos adversos de la Covid-19 en todos los ámbitos de la vida del planeta.

Muchos se preguntaron cómo un país tercermundista y sometido a un recrudecimiento sin precedentes del bloqueo estadounidense, podría enfrentar esta pandemia. Cuba estaba a prueba de fuego y resistencia. Nuestras principales armas eran, esta vez, un sistema de salud universal, gratuito y de calidad, la premisa de no dejar a nadie desamparado y la unidad del pueblo, logros indiscutibles de la Revolución. El Partido y el gobierno, guiados por el legado de nuestro Comandante en Jefe, llamaron a enfrentar la nueva situación desde la ciencia, la responsabilidad individual y colectiva, y la solidaridad. Y como en cada etapa de nuestra historia, la respuesta de los jóvenes no se hizo esperar.

Solo un proyecto como este, que coloca al ser humano en su centro, ha podido enfrentar la pandemia como nosotros. Cuba fue el país que convirtió hospitales e instituciones en centros de aislamiento, aisló a los contactos de contactos e identificó cada foco de infección, en lo que demostramos fue una estrategia efectiva que limitó considerablemente la propagación de la enfermedad. Cuba fue el país que abrió sus puertas, en un acto excelso de humanismo, a los viajeros a bordo del crucero británico MS Braemar, tarea en la que estuvieron relacionados algunos de ustedes. Cuba fue el país que diariamente mantuvo informado a su pueblo durante más de seis meses, explicando la gravedad de la situación, aconsejando, en una conferencia diaria en la que también tuvimos vinculados, de forma encomiable, a varios jóvenes del MINREX. Cuba fue el país que sin pensarlo dos veces envió a sus médicos a la región de Lombardía, que en aquel momento fuera el epicentro global de la pandemia, y posteriormente acudimos en ayuda de decenas de países, desarrollados y subdesarrollados, evidenciando ante el mundo que nuestros hombres y mujeres de batas blancas son verdaderos héroes. Las muestras de gratitud que vimos en esos países, son de los momentos que tampoco olvidaremos jamás y que nos hacen, cada día, estar más orgullosos de haber nacido en esta tierra. Hoy, Cuba es el único país del tercer mundo que, gracias a la visión de futuro de Fidel y al sacrificio de nuestros doctores y científicos, tiene cuatro candidatos vacunales contra la Covid 19, que nos llenan de esperanza y nos hacen creer que el final de la enfermedad está cada vez más cerca.

En nuestro Ministerio, los jóvenes nos incorporamos de inmediato a las actividades de impacto social convocadas por la máxima dirección del país y la Unión de Jóvenes Comunistas. Nos integramos a hospitales y centros de aislamiento, donamos sangre, contribuimos a la producción de alimentos, a las pesquisas sanitarias, a la atención a las familias en situaciones de vulnerabilidad y a la preservación de las actividades imprescindibles para el funcionamiento de nuestro ministerio. Cada vez que se pidió contar con los jóvenes del MINREX, ahí estuvimos presentes. Incluso, la mayoría de las veces no esperamos a que nadie nos llamara y salimos a buscar una tarea a la cual incorporarnos.

No hicimos nada extraordinario, solo ser consecuentes con lo que nos inculcaron las generaciones que nos precedieron y responder como se esperaba de nosotros. Nos quedamos con la satisfacción de haber brindado nuestra pequeña contribución a nuestra Patria, y con la seguridad de que durante este año nos hemos vuelto más humanos y más solidarios. Como decía el Che, evidenciamos que el revolucionario verdadero está guiado siempre por grandes sentimientos de amor.

A quienes dudaron de nosotros, de Cuba, les demostramos que sí pudimos. Hoy, nos enfrentamos a un nuevo momento de definiciones. La Patria está amenaza por una fuerza externa, que ha querido aprovechar las consecuencias negativas que ha dejado la pandemia en nuestra economía para lograr lo que no ha podido conseguir en más de 60 años.

Como jóvenes, continuaremos ayudando a mejorar esta obra que, aunque imperfecta, es más humana que cualquier otra. Continuaremos promoviendo el intercambio directo entre nosotros, con nuestras instituciones y con los dirigentes de la Revolución. Pero nunca, escúchenlo bien, nunca permitiremos que los que lucran con sus posiciones reaccionarias vengan a decirnos qué tenemos que hacer, ni cómo, para después regalarle nuestro país al imperialismo. A la dirección de nuestro gobierno, nuestro Partido y nuestra Juventud, les ratificamos que aquí estamos los jóvenes del Minrex, dispuestos a seguir incorporándonos a las batallas actuales y futuras que nos sean encomendadas. Aquí hay socialismo pa´ rato, que nadie tenga dudas de ello…

¡¡¡Que viva por siempre la Revolución cubana!!!

Muchas gracias.

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