Inaugurada exposición “Fidel y la política exterior de la Revolución Cubana”

La Habana, 1ro de diciembre de 2017.- La exposición infográfica “Fidel y la política exterior de la Revolución Cubana”, auspiciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, fue inaugurada en el Centro de Prensa Internacional de esta capital.

Con esta exposición, el MINREX rinde homenaje a Fidel Castro Ruz, el líder histórico de la Revolución Cubana, quien fuera el artífice y conductor de una diplomacia comprometida con su pueblo y con las causas progresistas del mundo.

Textos e imágenes seleccionados cuidadosamente se combinan para mostrar a Fidel en múltiples y trascendentales momentos de la escena internacional  y de la política exterior de Cuba, optimista, reflexivo, firme, guerrillero, estadista, cautivante, invicto.

La escritora, investigadora y también curadora histórica de la muestra, Katiuska Blanco Castiñeira, al dirigirse a los presentes destacó que bajo el liderazgo de Fidel, la Revolución Cubana soñó y obró por un mundo  mejor posible, en su inspiración latinoamericanista y caribeña, tercermundista y universal.

Asistieron a la actividad Bruno Rodríguez Parilla, ministro de Relaciones Exteriores;  Abel Prieto, ministro de Cultura; José Ramón Balaguer, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Jefe del Departamento de Relaciones Internacionales, y Joel Suárez, Jefe del Departamento Ideológico del CC del PCC;  así como trabajadores y directivos del MINREX y de otros organismos de la administración central del Estado, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, y representantes de las organizaciones de masas.

La curaduría artística de esta iniciativa estuvo a cargo de Habana Estampa, con la colaboración de Estudios Revolución, la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, la Casa Editora Verde Olivo, el Sitio Web “Soldado de las Ideas”, la Revista Bohemia, la Fototeca de Prensa Latina, el fotógrafo Alex Castro. Agradecimientos también para la Cooperativa Arconst.

El público podrá visitar la exposición a partir del 4 de diciembre de 2017 y hasta el 31 de enero de 2018, en el Centro de Prensa Internacional, ubicado en la avenida 23, esquina O, en el Vedado. (Cubaminrex)

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Fidel de la humanidad

Palabras de la escritora e investigadora Katiuska Blanco Castiñeira, en la inauguración de la exposición infográfica “Fidel y la política exterior de la Revolución Cubana”, inaugurada en el Centro de Prensa Internacional. La Habana, 1 de diciembre de 2017.

En 1936, durante el verano en la casona grande de Birán, Fidel leía en voz alta al cocinero Manuel García las noticias de la Guerra Civil Española que, con mejor o peor fortuna para el bando republicano, reportaban los diarios llegados de la capital. Incluso, desde mediados del año anterior -1935- y durante los meses que duró, siguió con mucho interés la Guerra en Abisinia. Así, tuvo por primera vez en su vida la noción de que el mundo era un lugar estremecido e injusto, donde aún se dirimían grandes batallas. Los héroes y antihéroes no eran algo del pasado o la Antigüedad remota.

Mientras estudiaba en los colegios sintió fascinación tremenda por las personalidades descollantes de la Historia como Alejandro Magno, Aníbal, Napoleón, pero luego respeto y admiración profunda por los que no eran conquistadores, sino Libertadores de los pueblos: Simón Bolívar, Sucre, San Martín, y casi de inmediato, pasión y orgullo por los más próximos y entrañables: El Apóstol José Martí, el Generalísimo Máximo Gómez y el Titán de Bronce Antonio Maceo.

En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial.  Era un adolescente de 14 años y ya conocía las novedades en el frente bélico.  Los acontecimientos de la época dejaron una profunda huella en él. Él no podía vislumbrar entonces que, para defender causas nobles, habría de librar una lucha guerrillera en las montañas y luego en la arena internacional, como un gladiador de la paz, la solidaridad y la justicia, en defensa de los pueblos, los humildes, la humanidad toda.

Al concluir sus estudios universitarios un hecho lo conmovió dramáticamente en agosto de 1945: el lanzamiento de la bomba atómica sobre las ciudades inermes de Hiroshima y Nagasaki.

Pronto se enroló en la expedición de Cayo Confites; y luego en un recorrido por Venezuela, Panamá y Colombia, en las luchas por la independencia de Puerto Rico, la devolución del Canal de Panamá, la soberanía argentina de las Islas Malvinas y contra las tiranías en Nicaragua, Guatemala y República Dominicana. En El Bogotazo –abril de 1948-- decidió entregarse a un pueblo hermano que amó durante toda su vida. Fue de manos de Jorge Eliécer Gaitán que Fidel recibió aquel discurso que el líder colombiano había pronunciado en la Marcha del Silencio en febrero de 1948: La Oración por la Paz.

Tras el triunfo revolucionario de enero de 1959, bajo el liderazgo de Fidel, la Revolución Cubana --que se propuso la soberanía de nuestro territorio en las proximidades del Imperio más poderoso que existió jamás, y la construcción de una sociedad nueva, donde se hiciera realidad el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre--, soñó y obró por un mundo mejor posible, en su inspiración latinoamericanista y caribeña, tercermundista y universal. En esa misión histórica, estuvieron también el Che, su hermano Raúl y nuestro Canciller de la Dignidad.

A Venezuela fue en enero mismo del 59 a expresar su convicción martiana: “Déme Venezuela en qué servirla, ella tiene en mí un hijo”.

En septiembre de 1960, apenas unos días después de la II Declaración de La Habana, en la Calle 11 del Vedado, donde entonces vivía, Fidel leyó la noticia de que en el aeropuerto de Nueva York adonde viajaría en breve la delegación cubana que participaría en las sesiones de la Asamblea General de la ONU, no se iban a cargar las maletas de los cubanos en protesta por la presencia del comunista Fidel Castro. Entonces se dijo: “Vamos como en la Sierra, con nuestras mochilas a la espalda”.  Así inauguró Fidel una diplomacia comprometida con su pueblo y las causas progresistas del mundo. Su voz de estadista brillante resuena aún allí: optimista, reflexiva, firme, guerrillera, cautivante, invicta. Su voz como candil: “Hablo en nombre de los niños que no tienen un pedazo de pan”.

Las imágenes y textos de esta Exposición confirman una certeza: “Fidel puso a Cuba en la historia y eso lo saben las estrellas”, tal como expresó en sus versos una vez, el poeta chileno Gonzalo Rojas; parafraseándolo a él podríamos decir hoy: “Fidel puso a Cuba en el mundo, lo saben los astros, las galaxias y el tiempo”.