Bloqueo estadounidense a Cuba limita derecho de los cubanos al desarrollo y el acceso a mercados tecnológicos y financieros, denuncia embajadora cubana

NUEVA YORK, 11 de octubre de 2018.- Rechazamos las prácticas unilaterales, discriminatorias y proteccionistas en el comercio que obstaculizan los esfuerzos de desarrollo de nuestros países y socavan las bases del multilateralismo; así como la aplicación de medidas económicas coercitivas unilaterales como medio de ejercer presión política y económica sobre los países en desarrollo, incompatibles con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y de las cuales el bloqueo estadounidense a la isla es el mejor ejemplo;  afirmó la Representante Permanente  Alterna de Cuba, Embajadora Ana Silvia Rodríguez Abascal en el Segmento sobre cuestiones de políticas macroeconómicas de la Segunda Comisión de las Naciones Unidas.

La representante cubana explicó que el derecho al desarrollo de los cubanos se ve limitado por los efectos negativos del bloqueo, cuyo daño económico acumulado asciende a 933 mil millones 678 mil dólares. Tal política, añadió, impide que la isla acceda en igualdad de condiciones a las mejores tecnologías, pueda establecer con normalidad relaciones de comercio, financiamiento o inversión con el  mundo, o mantenga relaciones normales con instituciones financieras internacionales y empresas de otros países, en particular las de Estados Unidos.

Rodríguez Abascal levantó una vez más su voz para demandar cambios estructurales en el plano económico, comercial y financiero internacional, que pongan fin a la pobreza, el hambre, la desigualdad y la marginación de miles de millones de personas, fundamentalmente en los países en desarrollo.          

Señaló asimismo que  la aspiración de los países en desarrollo ha sido alcanzar un orden internacional más justo, no discriminatorio, que permita el crecimiento y desarrollo para todos y reduzca las brechas que existen con los países desarrollados.

Reconoció que el cumplimiento de la Agenda 2030 y de la Agenda de Acción de Addis Abeba solo será posible mediante una  real voluntad política y manifestó su preocupación por que muy pocas naciones desarrolladas han cumplido con sus compromisos de ofrecer el 0.7% del PIB como Ayuda Oficial para el Desarrollo, que en el 2017 sólo representó un 0.31 % del PIB del conjunto de países donantes. (Cubaminrex--Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas. )

 

INTERVENCIÓN DE LA DELEGACIÓN DE CUBA DURANTE EL SEGMENTO SOBRE CUESTIONES DE POLÍTICAS MACROECONÓMICAS
 (TEMA 18).
SEGUNDA COMISION, 73 AGNU

11 de octubre de 2018

Sr. Presidente:

Cuba suscribe las declaraciones de Egipto a nombre del Grupo de los 77 más China; El Salvador por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; y Maldivas por la Alianza de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Durante largas décadas, la aspiración de los países en desarrollo ha sido alcanzar un orden internacional más justo, no discriminatorio, que permita el crecimiento y desarrollo para todos y reduzca las brechas que existen con los países desarrollados.  Hoy, sin embargo, para la gran mayoría de los países del Sur, el entorno  internacional sigue siendo un obstáculo para materializar la consecución de su derecho al desarrollo.
Urgen cambios estructurales en el plano económico, comercial y financiero internacional, si queremos acabar con el subdesarrollo de nuestros pueblos. Debemos lograr una mayor representación, equidad y participación de los países en desarrollo en los mecanismos de gobernanza económica mundial.

El cumplimiento de la Agenda 2030 y de la Agenda de Acción de Addis Abeba solo será posible mediante una  real voluntad política con vista a movilizar los recursos adicionales, previsibles y no condicionados para que los países en desarrollo puedan cumplir con sus metas de desarrollo. Muy pocas de las naciones desarrolladas cumplen sus compromisos de ofrecer el 0.7% del PIB como Ayuda Oficial para el Desarrollo, que en el 2017 sólo representó un 0.31 % del PIB del conjunto de países donantes.

Señor Presidente:

Apoyamos el alivio de la deuda externa, incluido la condonación y la restructuración de la deuda de las naciones del Sur, en particular de aquellas más pobres y necesitadas. Resulta necesaria la instrumentación de un mecanismo multilateral de renegociación de deudas soberanas que permita un tratamiento justo, balanceado y orientado hacia el desarrollo.

Se impone construir una nueva arquitectura financiera internacional que garantice una mayor estabilidad y acceso y una menor condicionalidad, volatilidad y especulación de los flujos financieros hacia los países en desarrollo.

Debemos alcanzar  un sistema multilateral  de comercio universal, basado en normas, abierto, transparente, inclusivo y no discriminatorio, que garantice el tratamiento especial y diferenciado para todos los países en desarrollo.

Rechazamos las prácticas unilaterales, discriminatorias y proteccionistas en el comercio que obstaculizan los esfuerzos de desarrollo de nuestros países y socavan las bases del multilateralismo.

Rechazamos además la aplicación de medidas económicas coercitivas unilaterales como medio de ejercer presión política y económica sobre los países en desarrollo, incompatibles con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y que impiden la plena consecución de nuestros derechos, entre ellos el derecho al desarrollo, así como el cumplimiento de la Agenda 2030.

A Cuba se le ha impuesto, por casi sesenta años, un injusto bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca privaciones al pueblo cubano y constituye el principal obstáculo para el desarrollo del país, la consecución de sus objetivos de política macroeconómica y, por consiguiente, la implementación de la Agenda 2030.

El derecho al desarrollo de los cubanos se ve limitado por los efectos negativos del bloqueo, cuyo daño económico acumulado asciende a 933 mil millones 678 mil dólares. Este impide que mi país acceda en igualdad de condiciones a las mejores tecnologías, pueda establecer con normalidad relaciones de comercio, financiamiento o inversión con el  mundo, o mantenga relaciones normales con instituciones financieras internacionales y empresas de otros países, en particular las de Estados Unidos.

Señor Presidente:

Sin acciones urgentes, profundas y abarcadoras en materia macroeconómica, no podremos superar los problemas más acuciantes de nuestro tiempo: la pobreza, el hambre, la desigualdad y la marginación de miles de millones de personas, fundamentalmente en los países en desarrollo.                    

Concluyo reiterando el compromiso de Cuba con el propósito de buscar soluciones comunes a los retos macroeconómicos globales.

Muchas gracias

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